¿Cuáles son las técnicas que usan los vocalistas para aumentar su autoestima en los conciertos?

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Cuando pensamos en las estrellas de la música que se suben a escenarios rodeados por verdaderas multitudes, a priori, nos parecen personas seguras de sí mismas, con una capacidad casi sobrehumana de sobreponerse a la presión de los cientos, e incluso miles, de personas que les están observando actuar. Es más, no sólo se sobreponen a esa presión, sino que, muchas veces, terminan “metiéndose al público en el bolsillo”.

¿Son realmente personas que no sienten esa presión, que han nacido para ello? Probablemente no. De hecho, muchos cantantes ya consagrados y con tablas han tenido que suspender conciertos porque el “miedo escénico” les acaba desbordando. Otros, sin llegar a eso, han necesitado, en algún momento de sus carreras, ayuda para aumentar la autoestima. ¿Sabías que Frank Sinatra sufría miedo escénico?

Y aquí podemos preguntarnos: ¿qué es lo que hacen para subirse al escenario mostrando esa seguridad en sí mismos? Pues, en realidad, hacen cosas que podemos hacer todo el mundo.

Las técnicas que utilizan los artistas para aumentar la autoestima

Aceptan los errores. Durante todo el proceso creativo, durante cada ensayo, se cometen errores. Ante ellos, caben tres actitudes: ignorarlos (y arriesgarse a repetirlos hasta que sea imposible hacer como que no existen), sentirlos como algo inaceptable que no puede cometerse o aceptarlos como parte imprescindible del proceso. Todos los grandes se equivocan, desafinan de vez en cuando o se les va el ritmo, pero lo aceptan y continúan.

Se valoran independientemente del resultado. No es sólo aceptar los errores, es quererse incondicionalmente. Supeditar el amor propio a los éxitos es fundamental.

Se plantean objetivos realistas. Cada vocalista tiene un timbre de voz diferente, un registro particular (más agudo o más grave) y una forma de cantar en la que destaca. Pretender salir de esos límites requiere, en el mejor de los casos, entrenamiento -en el cual se cometerán errores, por lo que hay que tener claros los puntos anteriores-.

Identifican sus fortalezas y debilidades. Utilizan las facetas en las que destacan y las explotan al máximo, y trabajan para enfrentarse a los aspectos en los que menos fuertes se sienten.

Calientan físicamente. Algunos no solamente la voz, sino que activan su cuerpo antes de salir a cada concierto. Eso permite que la adrenalina del espectáculo se convierta más fácilmente en algo divertido y no en ansiedad.

Ensayan. Ensayan mucho. Hasta estar seguros de su trabajo. Salgan como salgan las cosas, dominan cada aspecto del espectáculo, al menos de la parte que les concierne. Si forman parte de un grupo, ensayan con el grupo hasta poder confiar tanto en los demás como en ellos mismos para poder “darlo todo” en cada actuación.

Buscan el lado divertido. Aunque la presión y el miedo escénico estén ahí, al tratar de divertirse se encuentran con la parte creativa del trabajo. Desde ese punto creativo es mucho más sencillo confiar en uno mismo.

En resumen, para hacer lo que hacen los vocalistas

Es importante aceptarse a uno mismo, entender que es posible (e incluso deseable) fallar, conocerse para poder plantear metas realistas e ir mejorando, y después preparar concienzudamente cada trabajo.

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